Los científicos de la NASA están preparando una misión espacial en la que consiste llevar un misil para lanzarlo e impactarlo en la superficie lunar. Todo esto con el objetivo de encontrar rastros de agua en el satélite natural; en pocas palabras, el impacto servirá para analizar la polvareda de la explosión e identificar moléculas de agua entre aquella nube. Ahora, los científicos esperan que la explosión sea tan grande que la nube (compuesta por gases, polvo y agua congelada/vaporizada) alcanzará una altura de casi unos 10 kilómetros, haciéndola visible desde la Tierra.
¿Cuál es el “brillo” de todo esto? Pues si encuentran agua, podrán reunir recursos para construir una Base Lunar de operaciones. Todo bonito, pero sólo espero que el misil que lanzarán -el cual dicho sea de paso tendrá el doble de velocidad de una bala – no termine destruyendo la Luna por completo. Habría que lanzar más misiles para buscar una fuente de iluminación alternativa.
(Vía Telegraph)

 
 
 
 
 
