
En años pasados cuando la conectividad audiovisual era 100% análoga (no digital como hoy), a través de cables tope de línea como el RG-59 (coaxial) y el tan querido CINCH (cable RCA), valía la pena tener y/o comprar la versión “mejorada” de dichos productos. Mejoras en reforzamiento de materiales, o bañados en ciertos elementos como oro o plata y así mejorar la definición.
Hoy ya prácticamente todas las señales audiovisuales son digitales, eso incluye lo último en definición casera el HDMI. Donde la información viaja codificada en 0 y 1 y ya no importaría mucho si están bañados en oro, son extra gruesos, entre otros.
Eso no parece importarle a la empresa “Monster” que ha vende un cable HDMI de 1.2 metros a la ridícula suma de $250 (USD).
Vean la siguiente infografía hecha por Wallstats.com que expondrá -de mejor manera- todo lo que he expuesto anteriormente.


 
 
 
 
 