Uno en las mañanas, cuando se viste, procura salir completamente decente y/o tapado con este frío que ha hecho (o sea se prepara). Por otra parte  -también- se fija de ir con los zapatos bien atados y así no tener que encontrarse con dificultades al andar; o por sobre todo tener que perder el tiempo en volver a amarrárselos.

Eso pareciera que Google no quiere o no hace a cabalidad. El presentar aplicaciones Beta con un Hype mediático tan importante no se pueden llevar bien. No puedes salir sin estar seguro, ni tener la intención de no pretender encontrarse con estas dificultades al andar.

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Explicando mejor: el hacer aplicaciones en fase que son posibles de utilizar como “demostración”, conociendo una probable inestabilidad de la misma (Beta) y añadiéndole una inflación de ser la revolución del correo electrónico frente a un público que sinceramente recibió una revolución –años atrás- con la creación de GMail; pareció desencantarse completamente a la hora de enfrentarse a una aplicación híbrida que lo quería todo.  Sencillamente hablo de la construcción de un Google Wave capaz de conectarte con todos y para todo, pero “a medias”.

Procesador de texto, correo electrónico, redes sociales, trabajos colaborativos, posibilidades de atachar contenidos ricos en multimedia, juegos y otros, pareció marear a la gente que llegó al punto de enfrentarse a una interfaz gráfica precaria en niveles de usabilidad y por sobre todo accesibilidad, incluyendo una alta y horrible tasa en probabilidades de hacer caer tu navegador por las falencias técnicas que padecía. Ello finalmente provocó un rechazo y la gran interrogante de “¿Qué carajo termino haciendo acá?”. Sobre todo teniendo en cuenta que cada una de las funcionalidades funcionan perfectamente de forma individual.

Recuerdo aquella tarde en el Google I/O cuando el equipo australiano de Google mostraba con orgullo como a través de una aplicación Web, que no necesitaba nada para instalar, podía uno tener una conversación a tiempo real, agregando contenidos, editándolos sin retrasos de un lado del planeta al otro. Eso sorprendió y gustó.

Ahora bien el fracaso de Google Wave, ¿Se lo otorgamos a la teoría de que es una aplicación adelantada a los tiempos? O ¿Simplemente una ambición que llevó a una dificultad tras otra?

Por ejemplo: el fracaso de ventas del Nexus One (Smartphone de Google con HTC) si bien como equipo no se vendió, lo que realmente interesaba a la empresa de la gran “G” era la masificación del sistema operativo Android, cosa que resultó perfectamente. Con decir que hoy en día vemos teléfonos móviles Motorola con Android; al igual que HTC, Sony Ericsson, LG, Samsung, Alcatel y cuanto otra marca china o del oriente que no tengamos acceso. Ahí se logró un objetivo de un fracaso.

Creo que con Wave no fue así. No pueden esperar el terminar la realización de un producto fallido “porque la gente no está adaptada para esta tecnología”. Una aplicación que en su concepto se veía maravilloso, pero la ambición terminó destruyendo, mayor aún por asuntos técnicos.

Quien tuvo la suerte de poder usar Wave desde septiembre de 2009 (y lo recuerda), en momentos que hasta la gente compraba invitaciones por eBay en una extraña locura desatada por poder utilizarlo, terminó dándose cuenta que conversaciones de muchas personas o con variadas respuestas botada todos tus navegadores. O sea las funciones más básicas en la práctica no servían y -en ello- entender no es muy difícil. Quedaba claro que no corría y que finalmente tenía un enjambre de hilos de distintos colores amarrados entre sí, sin poder utilizar ni cooperativa e individualmente. Claro hoy no sucede aquello, pero terminó siendo demasiado tarde arreglarlo.

Ojo que Google Buzz va por las mismas de morir y la empresa tiene la fe puesta ahora en una nueva red social para competir con Facebook que sería Google Me, donde el factor principal de la misma se centra en la capacidad de entretener al usuario más que serle de utilidad.

¡Ay! Google. De verdad te estimo como empresa, pero es hora de bajarse de la nube de “somos lo máximo” y ponerse a pensar y desarrollar en qué quiere o necesita el usuario de hoy. Repito, “hoy”. Sobre todo el personaje que no necesariamente conoce a Google más allá del buscador y que tampoco proyecta involucrarse con tus otros servicios por una simple y efectiva forma de amarrarse con una “Google Account”.

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