No le pondrán directamente un chip a los niños, pero si en su ropa; ya que una guardería de París hará este experimento -a cargo de la empresa Lyberta- para saber remotamente dónde están y dar una alarma a sus cuidadores cuando salgan de cierta área en el recinto (donde claramente no debe estar). Todo esto a través de radiofrecuencias establecidas que trabajan como un pseudo GPS.

Una idea que no ha quedado exenta frente al alegato de padres, organizaciones y de las mismas autoridades que están en contra de imponer un control tan drástico a un simple niño. Ya que -por ejemplo- la alarma si es que sale del recinto no sólo llegará a la gente de la guardería, quienes estarían detrás de un sistema de video, además los padres recibirían SMS a sus equipos móviles, incluyendo además el corte de administración “humana” frente a los niños, además del contacto en sí entre un adulto y el pequeño.

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Esto, si sale todo bien legalmente, se pondría en marcha a mitad del próximo año (2011).

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