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Una mujer italiana (40 años) que por problemas económicos había vuelto a vivir con sus papás y además -por aquella razón- se encontraba con las manos atadas para progresar independientemente, tomó la decisión de quitarse la vida, pero con el error -para cumplir el cometido- de anunciarlo por Facebook.

Alguno de sus contactos dio aviso a la policía de Roma y esta pudo localizarla con dirección y número de teléfono. La llamaron y la misma operadora pudo tranquilizarla hasta que los policías llegaron a la casa para acompañarla a una ambulancia e internarla.

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Para bien de ella, hubo gente que se preocupó y pudo dar el aviso a tiempo, suerte que no corrió -lamentablemente- este joven japonés hace poco más de un mes atrás.

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