La nube, concepto que no es para nada desconocido y que de hecho conceptualmente se comenta desde los locos años 60s y en la práctica se aplica desde los 90s. Lo es “nuevo” en la actualidad cuando las grandes empresas de telecomunicaciones o proveedoras de servicios online comienzan a tenerlo en las distintas parrillas de ofertas diarias.

Entiéndase “La nube” como una metáfora referente a la Internet en la cual sucede su más simple acción que es el “cloud computing” (computación en la nube), donde aquello se refiere a un conjunto de servicios relacionados por estructuras y arquitecturas que se desarrollan exclusivamente en línea, con el fin de contar con un servicio -o herramienta- que estará siempre disponible, que monetariamente es mucho más barato, reduciendo también tiempo, riesgos y por sobre todo, para quien administra este tipo de servicios, el uso energético de recursos por hardware, entre otros.

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Claramente no todo es color de rosa porque también tiene sus desventajas como la dependencia exclusiva de contar con Internet, la confiabilidad de datos sensibles si es que no están dentro de un equipo de propiedad exclusiva, el tener que estar sometido a las condiciones de uso de quien provea el servicio (si es que se utiliza alguna herramienta de terceros) y otras cosas.

Pero en concreto, ¿Qué o cual cosa forma parte de la computación en la nube? Por ejemplo algo tan simple, viejo y conocido como el correo electrónico, las aplicaciones de Google como Google Docs, el almacenamiento de archivos o datos digitalmente (como un “cloud storage” que ofrecen servicios tipo Dropbox), plataformas de ventas, multi-servicios para productos internos como Apple con MobileMe y otros más de “hardcore geek” como los distintos ambientes de programación Web tipo Perl o Ruby.

Después de contextualizar a quien lea esto con lo más sencillo de “La nube”, la cosa es preguntarse: ¿En qué estamos ahora? Bueno en una apuesta de llevarnos para allá.

Que el acceso a Internet en su mayoría sea a través de equipos móviles y no desde la máquina de escritorio en vuestras casas u oficinas es una tendencia global y no coincidencia. Por ende se necesita flexibilidad del contenido, que este se encuentre cuando lo necesiten y que para uno y quien provea no signifiquen costos mayores.

Recuerdo el caso de un amigo puertorriqueño que me comentó de una vez que pasó por un pórtico de seguridad en la policía de inmigración y se le quedó el pendrive en el bolsillo con su presentación. Cuento corto, al pasar por este perdió toda su información del dispositivo de almacenamiento. Tuvo que llamar a su señora para que por favor comenzara a buscar en las carpetas del computador en su oficina la copia de este y se lo enviara por correo. Concluyó y terminó usando sistemas de almacenamiento multiplataforma tipo Dropbox. Ahora el cargar con pendrive en su bolso es para casos muy exclusivos y de necesidad “offline” por así decirle. Personalmente yo uso este servicio de almacenamiento digital, con tan solo decirles que tengo acceso a todos los archivos que almaceno en la nube desde mi teléfono móvil (Android), mi computador de escritorio (PC Windows) y mi MacBook (Apple con OSX). ¿Más comodidad y tranquilidad? Imposible.

Entonces la necesidad existe. Las ganas y el conocimiento de que es posible es lo que faltan. Por ello hoy en día el concepto se vuelve “nuevo” –como lo decía en un principio- gracias a la implementación de las grandes compañías en desplegar, crear y proveer servicios en Internet de múltiples propósitos; procesadores de texto y otros documentos (tipo Office), almacenamiento, correo electrónico, compra y venta y más.

Muchas empresas ya lo trabajan, pero en un nivel –más- de usuario final (como cualquiera que esté en su casa) se podría decir que pasa por empresas como Google y recientemente Microsoft con aplicaciones de mensajería instantánea, video, correo o por sobre todo el trabajo en materias de productividad y estudio.

Por ejemplo, y para darles un ejemplo concreto, la semana pasada fui invitado a Miami Beach (USA) por Microsoft a un evento llamado “You’ve Got Mail!”. Este tuvo por misiva mostrarnos las aplicaciones que tiene este gigante y que comenzarán (por fin) a funcionar desde este mes (marzo) en un 100% para todo Latinoamérica en materias de servicios en la nube se refiere. Si bien llegan un poco atrasados al caballito de moda “nube”, sí dan un paso importante en servicios de este, teniendo en cuenta que sin instalar ningún software en tu computador puedes acceder y modificar a los mismos contenidos que tienes online desde tu laptop, tableta, teléfono móvil y hasta el computador de un cyber-café, además de chatear en video HD, compartir fotografías y otros multimedias por correo o mensajes directos sin tener que atacharlos directamente (alivianando el peso del mismo mensaje).

Bueno hay que reconocer que en esto no hay novedad; servicios así, en paquetes o por separado, ya existen, pero sí ayuda el hecho que Microsoft se haya puestos las pilas en esta materia teniendo en cuenta el poder de penetración en usuarios que existen bajo el sistema Hotmail o actualmente conocido como Windows Live Hotmail en toda la región y que sin duda pedían a gritos una renovación e integración de servicios, sobre todo aterrizándolos a un nivel más intuitivo para su uso final.
Es decir, en el caso específico de Hotmail ya no nos encontramos con solo el administrador de correo. Desde ahora podrás encontrarte con un nuevo formato, más seguridad, con Windows Live Messenger integrado a la interfaz pudiendo chatear con todos tus amigos desde la misma Web e incluso crear integraciones con Facebook, MySpace, Linkedin, entre otros, con el fin de que también tengas acceso a las recientes actividades de las personas que tengas en distintas redes sociales desde un mismo punto online. Nada descargado, solo desplegado a través de la pantalla de tu browser (navegador).

Pero sin duda los verdaderos highlights que se presentaron, donde hacen atractiva la plataforma, son la integración escritorio y móvil donde uno puede tener acceso en versiones especiales y de fácil uso para equipos móviles (como celulares o tabletas) de los distintos servicios. El tener ilimitado espacio para guardar correos, el adjuntar 10GB en fotos por mensaje y sin duda el uso integral de Office Web Apps completamente gratis para visualizar o editar documentos de Office, sean de Word, Excel o Powerpoint. Esto último lo más importante, ya que provee de procesador de texto que pueden ser editados por múltiples usuarios estando conectados a través de la plataforma Web o directamente desde el software. Por ejemplo es caso común que con mis socios de oficina están remotamente unos con los otros editemos documentos de “Word” (.doc) en línea viendo exactamente qué escribe el otro a tiempo real, pudiendo corregir y avanzar proactivamente en línea como tal cual lo es el teletrabajo en su máxima expresión.

http://www.youtube.com/watch?v=9_2hQGEANMY

Más información de lo anteriormente expuesto, es cuestión de irse una vuelta por http://office.microsoft.com/es-hn/web-apps.

Conclusión: esto no es moda como el integrarse a “X” red o herramienta social. Es dar acceso a herramientas para quien los necesite donde quiera y pueda. Imagina que quizás hasta ya no sea necesario que compres (o piratees) Office sin gastar tiempo ni espacio físico en tu disco duro, si ya simplemente lo puedes usar desde la Web, y gratis.

Y no solo es con Office (en el caso específico que relaté anteriormente), puede ser con cualquiera de los ejemplos en servicios de servicios que ya existen por años dando vueltas en la Internet. Descúbrelos y haz de tu vida digital una “sincronización” de dispositivos y contenidos. Si tienes un smartphone sácale el verdadero provecho, no solo para leer tus mails desde ahí, hay posibilidades y/u opciones para aumentar tu productividad laboral, fuera del contenido personal que tengas para propósitos internos.

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