Ya no es novedad, todo el mundo de una u otra forma se enteró. La mágica empresa de Cupertino, Apple, lanzó  un nuevo teléfono. No tan revolucionario como todos esperábamos, pero si digno de estar a la altura en especificaciones de hardware y prestaciones en software a lo que ya ofrecen muchas otras empresas en conjunto con Android y poderosos complementos en su interior (eso no lo vamos a discutir).

El lanzamiento del iPhone 4S viene a ser casi lo mismo cuando en el 2009 se presentaba el 3GS, siguiendo la misma línea del 3G, pero con más poder para la futura generación del sistema operativo y servicios integrados que la empresa de la manzana estaba cocinando en su momento.

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¿Características nuevas? Sí, mejoró y se adaptó a lo que hoy se ofrece en distintos sabores, colores y formas. El doble núcleo, la grabación FULL HD, la integración nativa de redes sociales, los comandos de voz y más. El detalle fino de todo eso usted lo puede leer en la misma Web de Apple, no es necesario hacer el copy/paste acá.

Lo que realmente importa de este lanzamiento es entender qué gana Apple o pierde después de este suceso. Comenzamos diciendo que perdió “encanto” (una vez más) y no lo digo necesariamente porque se extrañó al Tío Steve en el escenario vendiendo los equipos como si fuesen hechos por Dioses del Olimpo. Muchos analistas de tecnología, a nivel mundial, esperábamos una mejora innovadora a lo que ya existe en el mercado. Esto terminó siendo un “upgrade” para igualar las especificaciones que otros equipos gracias a su potencia y prestaciones en servicios de la mano de Google, estaban empezando a robarles la película. Sí, démosle (algo) crédito a Samsung con equipos como el Galaxy S II, uno de los Android más vendido del mundo, incluyendo a otras empresas como HTC, sobre todo a esta última que tiene estándares de calidad bastante más altos que las surcoreanas y que por suerte pronto podríamos adquirir regularmente en nuestro país (Chile).

Por otra parte, Apple, si gana bastante en asuntos comerciales. Lanzar un nuevo equipo significa mejorar la oferta por depreciación del resto. Es decir la salida del iPhone 4S, significó la baja inmediata del iPhone 4 y del aún vivo 3GS. Y fue ahí donde Apple le pega a la piñata de lleno, ya que al dejar vivo al 3GS con prestaciones de iOS 5 significa la puerta de entrada a competir en precios con equipos de gama media que hoy son muy cotizados por el promedio de la gente. Teniendo en cuenta que estos pueden: acceder a Internet, tener cámara de fotos y videos, acceso a redes sociales, notificaciones y más, sin gastar en lo absoluto mucho dinero. Ejemplos claros son la penetración de un Galaxy Ace o un LG Optimus One que a todo esto, LG fue muy inteligente en seguir dándole cuerda al equipo actualizándolo a Android 2.3, cuestión que no solo mejoró el rendimiento del mismo, sino que por la misma depreciación uno podría adquirir un teléfono que cada día es más barato teniendo la última versión del software de Google y también con comandos de voz, notificaciones, integración de redes sociales, blah, blah, etc.

Entonces las especulaciones de un “iPhone barato” simplemente se ven reflejadas en seguir manteniendo vivo las versiones anteriores. Si realmente la magia de Apple no la hace el equipo, es solo el sistema operativo. Integrar cuatro formas de seguir ganando dinero después de vender el aparato (aplicaciones, música, libros, publicidad) eso lo logra exclusivamente a través de una plataforma integrada y con el modelo de negocios clarísimos. Eso no significa que no habrá un iPhone 5, solo que Apple quizás en estos momentos realmente no lo necesita. Solo tenía que nivelar su oferta al actual y por supuesto potenciar la nueva versión del sistema operativo. No era llegar y lanzarlo solo.

Recuerde, por sobre todas las cosas, que para Apple su principal mercado es y seguirá siendo Estados Unidos. Cuando salió el iPhone 4 CDMA, la empresa cortó la producción del iPhone GSM para otros países, ya que su prioridad era USA (y Verizon). Con lo mismo la empresa se jacta de ser “el equipo móvil de mayor taza en satisfacción en usuarios” en dicho país y finalmente es eso es lo que les vale mantener.

En conclusión, si usted me pregunta a mi “¿Vale la pena comprarse un iPhone 4S”? La respuesta sería sencilla: si ya tiene un iPhone 4, definitivamente no. Si usted tiene un 3GS vaya y hágalo porque será un cambio significativo a su experiencia de uso. Y si tiene un iPhone 4 con la falla de la antena, aprovéchese de eso y tíreselo por la cabeza a su compañía de telecomunicaciones pidiendo un cambio. Eventualmente podría acceder a eso. En todo caso para ayudarle a entender la diferencia entre un iPhone 4 y 4S, esta tablita (hecha por Engadget) le podrá dar una mano.

Y por último, lo único malo de este asunto es como presenta Apple toda esta parafernalia y que recae en lo que explicaba en una líneas atrás; esto está hecho y calzado para el mercado gringo. OJALÁ y lo digo muy ingenuamente, pero a la vez esperanzado, las empresas de telecomunicaciones de latinoamérica (y sobre todo Chile) entiendan el modelo, independiente a que no puedan seguir generando ganancia post-venta como lo es con los teléfonos Android que les encanta intervenir y hacer contratos paralelos por servicios. El asunto es, por así decirlo, dar la oportunidad para que todos puedan tener un iPhone y desclasificarlo de cierta forma como un teléfono de elite. Aunque el título en realidad lo perdió hace rato. Salga a la calle a buscarlos.

PD: se me olvidaba, también salieron nuevos iPod Touch y Nano, por si le interesa, y versiones de software para los mismos. Del evento en sí (como presentación), lo resumo en que los primeros 50 minutos fueron un flashback a lo que fue la WWDC pasada y bien tarde, recién, la cosa comenzó a interesar. En definitiva cuando hablaron del equipo. A mejorar ese vacío que dejó Jobs como presentador.

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