Un buen susto se llevaron los pasajeros del vuelo ZL319 a Sydney de la aerolinea REX (Regional Express Airlines) cuando notaron que el teléfono móvil de uno de los que viajaba comenzó a dar un chispazo, o un “brillo rojo” como lo describe la aerolínea, y con ello a que el mismo aparato comenzara a expeler un denso humo.

El teléfono se trataba de nada más y nada menos que un iPhone 4 o 4S (no se sabe con exactitud cuál).

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Por suerte el incidente no pasó a mayores ya que la tripulación de la aeronave reaccionó rápido y apagó el equipo. Además el avión ya había aterrizado en Sydney y los pasajeros estaban a punto de descender.

Ahora el móvil está en manos de la ATSB (Oficina para la Seguridad del Transporte Australiano), quienes investigan lo que sucedió realmente con el equipo y si este no estaba intervenido para que ocurriera dicha auto-combustión espontánea.

Director de OhMyGeek!

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