Unos investigadores finlandeses de la Universidad de Oulu han desarrollado un sistema de navegación para interiores basado en los campos magnéticos de la Tierra. Cuenta con una API para desarrolladores, aunque precisa de unos sensores que se instalan en el smartphone.

Cada espacio de interior de la Tierra está influido por los materiales que lo componen y los objetos o personas que hay en él, así en cada habitación, túnel o pasillo se crean variaciones magnéticas que si se detectan, forman un sistema de navegación más rápido y mejorado que vía GPS.

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Esto se debe a que la señal del GPS a menudo es bloqueada por los materiales resistentes y densos que forman la estructura de los edificios. En estos casos se usa la triangulación por WiFi a partir de tres señales que se cruzan y establecen la ubicación del portador del dispositivo con una precisión de entre 0,1 y 2 metros. Sin embargo, requiere cuestiones como instalar antenas que no tendrían más función.

El principal punto a favor de esta tecnología, que se ha inspirado en la langosta espinosa y las palomas mensajeras, es que es la más precisa que existe para espacios cerrados, además de que no exige inversión de hardware en el terreno tal como antenas o cables para el posicionamiento, sino que mediante un software en un smartphone y unos sensores magnéticos puede establecerse la navegación.

Estos sensores comparan el campo magnético de la ubicación del usuario con una base de datos en la nube y registran en qué punto se encuentra. A partir de ahí, mediante un mapa y la brújula del teléfono, indica el itinerario a seguir para alcanzar el objetivo.

Con un nuevo software

Para la geolocalización se necesitan dos mapas, uno de la planta del edificio y otro de los campos magnéticos. Conscientes de que ambos no están al alcance de la mayoría, los investigadores han desarrollado un software propio, IndoorAtlas Maps, que a partir de una imagen de la planta de un edificio crea un plano completo.

El mapa de campos magnéticos se obtiene a partir de los datos que recogen los sensores del ‘smartphone’. La API disponible para desarrolladores permite conectar esos datos con los mapas almacenados en la nube gracias a la plataforma Windows Azure de Microsoft.

Las primeras pruebas se han realizado en una mina de cobre y zinc de Pyhäsalmi en Finlandia, a 1400 metros de profundidad bajo la superficie terrestre.

Por el momento, las rutas de metro o las minas podrían ser las primeras vías en las que este proyecto vea la luz, antes de que aparezcan los primeros mapas de edificios públicos y privados.

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Carlos Salas Contreras
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