Estados Unidos está probando automóviles que hablan entre sí y luego alertan a sus conductores de los peligros, en un experimento que busca determinar si este tipo de tecnología debería ser obligatoria.

Cerca de 3 000 automóviles se probarán durante los próximos 12 meses en Ann Arbor, en el estado de Michigan, durante situaciones reales de manejo. El proyecto es impulsado por el Departamento de Transporte Nacional y por la Universidad de Michigan.

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Con este proyecto, un vehículo podría seguir las coordenadas de otro y advertir a un conductor, por ejemplo, si un coche que está delante frena o gira bruscamente.

Ocho empresas automotrices, incluyendo a General Motors, a Ford y Honda, ya han suministrado los 2 800 automóviles que participarán en la prueba.

La mayoría de los vehículos tienen un dispositivo que emite una señal inalámbrica para conectarse con otros automóviles. Los conductores serán notificados de un potencial choque mediante un mensaje visual o el sonido de una alarma.

Voceros del Departamento de Transporte Nacional explicaron que los reguladores de la región podrían decidir el año próximo si emiten una norma sobre esta tecnología. El experimento costará US$25 millones.

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