La Fundación Bill & Melinda Gates ha premiado a varios científicos al rededor del mundo por su participación en un concurso llamado “Reinventando el Inodoro”. Así lo indica un reportaje publicado por BBC Mundo que explica que las propuestas de inodoros deben ser capaces de funcionar sin conexión a las redes de saneamiento, electricidad y agua.

Idealmente los inodoros tienen que ser capaces de reciclar los desechos humanos.

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Para las mejores ideas el premio es bien atractivo: unos US$3,2 millones, pero las bases de la competencia son bastante complicadas. Los diseños tienen que ser higiénicos, sustentables y de operación barata.

¿Porqué reinventar el inodoro?

Según explica BBC Mundo, en un mundo donde 2 500 millones de personas todavía no tienen acceso a instalaciones sanitarias básicas y, en consecuencia, más de un millón y medio de niños mueren cada año de enfermedades que podrían prevenirse, convertir la caca en un negocio tecnológico es un desafío de economía pura y dura.

“Naciones Unidas estima que lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio que se refiere a sanidad podría ahorrarnos US$66 000 millones en tiempo, productividad, enfermedades prevenidas y muertes”, dije Sanjay Bhatnagar, ejecutivo de WaterHealth International, una organización que provee con centros de tratamiento de aguas a los países en desarrollo.

Para el ejecutivo, cada dólar que se gasta en mejorar la sanidad genera nueve veces ese valor en beneficios económicos.

Para muestra un botón: Los inodoros modernos, que usan cerca de diez veces la cantidad de agua que una persona promedio bebe por día cada vez que se tira de la cadena, son claramente inviables en los países con poca agua o redes de saneamiento.

Por eso los científicos e inventores de las más prestigiosas instituciones tecnológicas del mundo se abocaron en los últimos meses a esta cuestión, poco glamurosa pero vital.

Uno de los proyectos ganadores

Las especificaciones técnicas de uno de los aparatos ganadores lo vuelven algo bastante cercano a la ciencia ficción. Para empezar, la materia fecal se almacena en un taque séptico donde atraviesa una primera etapa de sedimentación y digestión anaeróbica. Los líquidos que empiezan a flotar se sacan a través de un sifón que los mete en un reactor electromecánico.

Allí se los somete a un proceso de oxidación para separar el gas hidrógeno del agua. A partir de un elemento corriente y barato como la sal de mesa se obtiene cloro, que desinfecta el agua.

Una vez pasada a través de varios filtros, esa agua podrá utilizarse para vaciar el inodoro la próxima vez, o incluso, para irrigar la cosecha.

Pero del proceso resultan otros dos sobrantes: la materia fecal sedimentada, que podrá utilizarse como abono, y el hidrógeno. El gas se almacena en células de combustible eléctrico y asiste al funcionamiento del sistema.

Además, el novedoso aparato cuenta con un panel de células fotovoltaicas que capturan la luz y la convierten en electricidad, almacenable en baterías recargables. La luz de un solo día es suficiente para solventar el proceso de saneamiento electroquímico durante todo el día y toda la noche.

Del inodoro a la cocina

El segundo premio, dotado de US$60 000, fue a parar a la Universidad de Loughborough, en Reino Unido, por un inodoro que produce carbón biológico, minerales y agua limpia a partir de los excrementos.

El método de este segundo inodoro ha sido bautizado “carbonización hidrotérmica continua”.

Básicamente funciona como una gran olla de presión que seca las heces hasta convertirlas en píldoras de carbón.

Estas píldoras pueden utilizarse como fertilizante o como combustible para cocinar. También sirven para hacer funcionar el sistema de “cocción” del propio inodoro.

Aunque estas soluciones tecnológicas suenen brillantes, resultan bastante complejas de implementar.

La gran pregunta es si algún día serán lo suficientemente accesibles y simples para que resulten viables en las zonas más pobres del planeta.

El costo

Según el reportaje de BBC Mundo, Miles de niñas en India dejan de ir a la escuela porque no hay letrinas privadas y seguras.

Sohail Khan, profesor de infraestructura sostenible de la Universidad de Loughborough, dijo a la BBC que los prototipos siempre son caros, porque estamos en fases experimentales y que dichos costos bajarán con el tiempo.

Khan añade que el paso de los sistemas centralizados de recolección de desperdicios y tratamiento de aguas a un sistema doméstico y sostenible como el desarrollado por su universidad, ayudará a bajar los costos totales.

“La tecnología de punta no tiene por qué ser de alto costo. Las oportunidades de negocio para las empresas que instalen y mantengan estos aparatos también serán redituables. Eso, sin contar las ganancias que pueden obtenerse de la venta de los minerales o combustibles que surjan de la implementación de los sistemas nuevos”, señala Khan.

Pero la innovación, el saneamiento y el crecimiento económico parecen íntimamente vinculados. La mejora de los inodoros es un gran negocio.

Yo tengo una idea, ¿qué hago?

Si tienes una idea de inodoro innovador puedes enterarte de todo acerca del concurso en la página de la Fundación Bill y Melinda Gates, o presentar su aplicación aquí.

Hay tiempo hasta el 8 de noviembre para enviar su propuesta.

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