Durante su visita a Chile el año pasado escuché a Steve Wozniak decir que muchas veces se quedaba desvelado buscando la solución de algún problema en el que trabajaba, pero que justo cuando llegaba a la conclusión de que no tenía la respuesta prefería irse a dormir, para luego despertar con la respuesta.

“Muchas veces me fui a dormir pensando en los problemas que tenía y me desperté a media noche con la solución”, dijo Woz en aquella ocasión.

El tema es que Woz no estaba tan equivocado, ya que un grupo de científicos de la  Universidad de Brown, en Estados Unidos, acaba de descubrir que dormir mejora muchos tipos de aprendizaje, incluido el de las tareas motoras.

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Según los expertos, los beneficios son tales que, por ejemplo, si tomas una lección de piano y te vas a dormir, cuando despiertes tus dedos tocarán mejor la secuencia de notas aprendidas.

¿Cómo consigue el cerebro marcar esta diferencia con solo dormir?

Masako Tamaki, autor principal del estudio, dijo que para averiguar los beneficios de dormir llevaron cabo una investigación que consistía en utilizar tres tipos de imágenes del cerebro. Fue entonces que consiguieron por primera vez cuantificar con precisión los cambios entre ciertas ondas cerebrales y la ubicación exacta de dichos cambios en la actividad cerebral.

Nueve voluntarios durmieron durante las tres primeras noches del experimento mientras sus cerebros eran escaneados tanto con magnetoencefalografía (MEG), que mide las oscilaciones cerebrales con una sincronización exacta, como con polisomnografía (PSG), que realiza un seguimiento de la fase del sueño. De esta forma los investigadores consiguieron una buena medición de referencia de la actividad cerebral y los sujetos se acostumbraron a dormir en el laboratorio.

Estos nueve participantes tuvieron que aprender posteriormente una tarea secuencial de golpeo de dedos. La prueba consistía en una sucesión de golpes clave cognitivamente parecidos a escribir o tocar el piano.

A continuación, se les permitió dormir por tres horas y fueron escaneados otra vez con PSG y MEG. Finalmente les despertaron y una hora más tarde se les pidió que realizaran la tarea de golpeo de dedos.

Como control, otros seis sujetos permanecieron sin dormir después de aprender la tarea y también se les pidió que realizaran dicha prueba cuatro horas después de ser entrenados. Los que durmieron hicieron la tarea más rápido y con más precisión.

Finalmente, luego de realizar otras pruebas, los científicos pudieron llegar a la conclusión de que dormir no es sólo una pérdida de tiempo, sino que es una actividad intensiva para el cerebro que ayuda a consolidar el aprendizaje, porque hay más energía disponible o porque las distracciones son menores.

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