Un equipo de ingenieros de la Universidad Nacional de Singapur ha dado con un método para crear músculos artificiales, cuyas capacidades físicas sobrepasan por mucho las humanas.

Los nuevos supermúsculos robóticos pueden estirarse el equivalente a cinco veces su longitud original y levantar 80 veces su propio peso. Los miembros artificiales desarrollados hasta ahora están muy por debajo de estas propiedades.

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El descubrimiento podría suponer el primer paso hacia un tipo de “superrobot” de apariencia similar a la humana, cuyos músculos podrían además generar energía aprovechando el movimiento y almacenarla para recargarse cuando fuera necesario.

Los investigadores pertenecen a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Singapur y han estado dirigidos por el doctor Adrian Koh, especializado en la rama civil y medioambiental de la ingeniería. Por su trabajo han recibido el premio Promising International Research Award, que se otorga desde Zúrich (Suiza) a los jóvenes no europeos que realizan importantes contribuciones científicas al campo de los polímeros electromecánicamente activos.

Unos músculos artificiales con esta capacidad física no se habían visto nunca en el campo de la robótica. Los desarrollos habituales conseguían levantar la mitad de su peso, más o menos lo que puede cargar de media un humano. El material creado podía estirarse tres veces su longitud, algo también inferior al resultado de la actual investigación. Este último factor es determinante para la eficiencia final, ya que permitirá llevar a cabo más tareas con cargas pesadas.

Brazo robotico
Brazo robótico con músculos artificiales

Músculos artificiales para crear “superrobots”

Los científicos tenían como objetivo crear materiales lo más parecidos posible a los músculos humanos. Una de las características básicas necesarias era que respondieran rápidamente a impulsos eléctricos, de manera que los movimientos no tienen ese aire torpe que producen los miembros robóticos basados en mecanismos hidráulicos.

El resultado se ha obtenido gracias al uso de polímeros cuya longitud puede multiplicarse por diez, lo que significa que tienen una capacidad de estiramiento del 1000%. El peso que soportan es de 500 veces el suyo propio. Trabajando sobre estos materiales, los investigadores han logrado un éxito más modesto, aunque no por ello menos asombroso.

Una característica añadida de estos músculos artificiales es su capacidad para producir energía a partir de su movimiento de contracción y expansión. Pueden transformar el impulso mecánico en electricidad y almacenarlo. Para hacerse una idea, el doctor Koh explica que si se construyera un generador eléctrico con estos polímeros, un sistema de 10 kilos podría producir la misma cantidad de energía que una turbina de una tonelada.

En un plazo de tres a cinco años, el equipo espera construir un brazo robótico que pese la mitad que un equivalente humano a partir de estos músculos artificiales, pero cuya potencia sería mayor.

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