Los científicos reportan un avance temprano en los esfuerzos por crear unas mejores piernas robóticas que percibirán las señales nerviosas y sabrán cómo quieren moverse sus usuarios.

El otoño pasado, una “extremidad inteligente” de este tipo ayudó a Zac Vawter, de 31 años de edad, a subir 103 pisos en la Torre Willis de Chicago.

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Vawter, que perdió su pierna derecha tras un accidente de motocicleta, estaba probando un avanzado prototipo prostético, que ahora es tema del nuevo informe que aparece en la edición del 26 de septiembre de la revista New England Journal of Medicine.

“Vawter puede hacer muchas actividades normales, como subir y bajar escaleras. Puede incluso cambiar la prótesis de postura con el pensamiento”, aseguró Levi Hargrove, líder del estudio.

No obstante, las prótesis controladas por la mente siguen en desarrollo y les falta mucho para su momento culminante. Tampoco está claro cuánto costarían, o si serán adecuadas para la mayoría de amputados. Pero existe una demanda.

Zac Vawter puede mover su prótesis con el pensamiento.
Zac Vawter puede mover su prótesis con el pensamiento.

Las prótesis de pierna modernas tienen muchas limitaciones.

“Algunas son dispositivos sencillos y sin sofisticación que simplemente permiten caminar por el suelo, pero les falta potencia adicional para ayudar a los usuarios a hacer cualquier cosa más difícil. Las piernas artificiales también pueden resultar difíciles de usar en las escaleras y las cuestas”, apuntó Hargrove.

Algunas personas que han perdido una pierna, como una persona mayor con diabetes, quizás simplemente deseen andar por la casa y volver a la comunidad, apuntaron expertos.

Pero los veteranos de las guerras y los supervivientes de accidentes que han perdido extremidades quizás deseen volver a un nivel mucho más alto de actividad, planteó. Para eso se necesitan extremidades artificiales que permitan a las personas correr o pasar tiempo en el agua.

Prótesis motorizadas brindarían más control a los usuarios

En el nuevo estudio, los investigadores examinaron un tipo de tecnología diseñada para proveer más control a los amputados que tienen una prótesis motorizada.

La tecnología detecta unas señales conocidas como “electromiográficas” en los músculos del muslo, que normalmente indican qué hacer a los músculos de la parte inferior de la pierna. El cerebro sigue enviando las señales a la pierna incluso cuando la pierna en sí ya no está, apuntó Hargrove.

“Si todo sucede según el plan, la tecnología detecta las señales y mueve la pierna robótica como el usuario desea”, dijo Hargrove.

Pero hay algunas salvedades. El informe apuntó que será difícil diseñar una prótesis que detecte las señales adecuadas y que también sea cómoda de usar. Además, los dispositivos deben hacerse más confiables, silenciosos, pequeños y ligeros para beneficiar a un mayor número de amputados.

Por otro lado, el peso de la prótesis es un problema significativo, así como su reacción a la humedad del sudor. En ese sentido, los fabricantes también tendrán que averiguar cómo darle electricidad al dispositivo sin necesitar demasiadas recargas.

Otro problema es el costo. Las prótesis pueden costar decenas de miles de dólares.

Por ende, el potencial de unas mejores prótesis es muy importante.

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