Académicos de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Talca crearon un índice de bienestar que define los lugares más favorecidos en cuanto a la contribución del arbolado urbano a la mitigación del cambio climático. Este es uno de los resultados de un proyecto de dos años de duración que estudió la influencia del arbolado de la ciudad en las variables ambientales de temperatura, humedad relativa, ruido, material particulado y radiación ultravioleta.

En términos generales, el proyecto refrendó conocimientos sobre los beneficios del arbolado urbano en ese aspecto. Además, reunió información de utilidad para la toma de decisiones en el ámbito público respecto a soluciones de bajo costo en las ciudades y especialmente en las áreas de uso público, bajo la idea de ciudades sostenibles.

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Para estudiar el rol ambiental del arbolado urbano en la mitigación de diferentes fuentes de contaminación, se realizaron mediciones en tres periodos —noviembre a enero, abril a mayo y septiembre a noviembre, en tres horarios —mañana, mediodía y tarde— dos veces a la semana.

Plantando árboles.

En total, lograron 1.968 registros, equivalentes a 15.515 datos. Los investigadores interrelacionaron variables, y, por otro lado, construyeron un índice de bienestar (IB), resultado de la suma ponderada de las variables que estandarizaron debido a que tenían distintas magnitudes. “Con la suma ponderada de estas variables, se determinó este índice. Por lo tanto, si la combinatoria da positivo, significa que hay más bienestar asociado a la conjugación de esas variables. El mayor fue casi 2,3 que es la situación ideal que pudimos registrar y hay situaciones que están en -1,3 asociado a baja cobertura arbórea. Un índice más alto, significa que ese sector es superior en bienestar”, explicó Óscar Vallejos de la Universidad de Talca.

Una de las recomendaciones de los investigadores, tanto para el mundo privado como para el sector público, es considerar la producción de árboles de ciertas características —como el tipo de follaje— por su aporte ecosistémico en la ciudad y no solo de su atractivo. En el estudio detectaron una abundancia de liquidámbar, un árbol de moda, pero que en opinión de los expertos no es muy recomendado sobre todo para aceras, porque sus raíces son muy superficiales y requiere mucha agua. Vallejos acotó que desde el punto de vista comercial es mejor tener zonas arboladas porque es mucho más atractivo caminar por estos lugares que por calles sin árboles.

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